El caimán



Mercedes se esta bañando, en la orillita del río, mis ojos la están mirando, pero es de un amigo mió.

Se que no debo mirarla pero no tengo la culpa, que parezca una esmeralda, con flores de chupa, chupa, que yo le avise a mi amigo, muy difícil me resulta.(bis).

Hay veo un caimán sebao, del tamano de una cuadra. con más cachas que un venao, y más dientes que veinte varas.

Ella inocente de todo se baña sin percatarse, que cuando llegue al recodo, el caimán puede acercarse, y yo solo en la barranca, y Mercedes sin fijarse.(bis). ~ Me voy corriendo a la casa, pa’ que mi amigo lo sepa, echarle una cantaleta, y decirle lo que pasa.

Que hay un inmenso peligro que corre allí su mujer, que se lo dice su amigo, que algo tenemos que hacer, que vaya pronto a salvarla, y que de ñapa voy con el.(bis).

Cuando llegamos al río, la mujer no se veía, el caimán patas arriba, dormía de lo mas tranquilo.

Le di el pésame en acto, y abrazándole le digo, que eso pasa a cada rato, que son cosas del destino, y que de ahora en adelante, que cuente con un amigo.(bis).

Coro: Y que de ahora en adelante , que cuente con un amigo.

Autor: Ruben Blades